ࡱ> jbgpkOh+'0   < H T `lt|/EL SOBREENDEUDAMIENTO Y LA ADICCIN AL CONSUMO0L SLHSHS Normal.dotELHS4SMicrosoft Word 8.0T@vA@ ń'@NodV0@,0&"Microsoft Office0PlantillasE:~~՜.+,D՜.+,\ hp|   Gc  /EL SOBREENDEUDAMIENTO Y LA ADICCIN AL CONSUMO Ttulo(RZ _PID_GUID _PID_HLINKSAN{45BEE8A4-562E-11D3-B450-91BE8166 PROGRAMA DE PREVENCIN Y TRATAMIENTO DE PROBLEMAS PERSONALES RELACIONADOS CON LA ADICCIN AL CONSUMO, HBITOS PERSONALES DE COMPRA Y SOBREENDEUDAMIENTO 1998-1999 INFORME FINAL PARTE III ANALISIS DE DATOS Y CONCLUSIONES GENERALES (DATOS TOTALES EN LA UNIN EUROPEA) CASTILLA-LA MANCHA (ESPAA) ESCOCIA (GRAN BRETAA) LOMBARDIA (ITALIA) TOSCANA (ITALIA)  INDICE I.-ANALISIS DE DATOS DE ADULTOS I.-1. -PERFIL DEL CONSUMIDOR ADULTO I.-2. -ANALISIS COMPARATIVO DE ADULTOS ADICTOSY NO ADICTOS I.-3. -ANALISIS COMPARATIVO ENTRE HOMBRES Y MUJERES ADULTOS II.-COMPARACION ENTRE ADULTOS Y JOVENES III.-ANALISIS DE DATOS DE JOVENES III.-1. -PERFIL DEL CONSUMIDOR JOVEN III.-2. -ANALISIS COMPARATIVO DE JOVENES ADICTOSY NO ADICTOS III.-3. -ANALISIS COMPARATIVO ENTRE HOMBRES Y MUJERES JOVENES IV.-COMPARACION DE DATOS INTERREGIONALES IV.-1. -COMPARACION INTERREGIONAL ADULTOS IV.-2. -COMPARACIN INTERREGIONAL JVENES V.-CONCLUSIONES GENERALES VI.-RECOMENDACIONES I.-ANALISIS DE DATOS DE ADULTOS I.-1. -PERFIL DEL CONSUMIDOR ADULTO (Ver cuadros de datos y grficos en PARTE II, pginas: 1 a 100 y 158 a 189) Del anlisis de las respuestas que figuran en los cuadros de datos y grficos correspondientes resulta claro que, si bien el perfil mayoritario de los consumidores adultos europeos refleja un nivel aceptable de autocontrol en la compra y en el gasto, (desde luego mucho mayor que el de los jvenes, como veremos ms adelante), los problemas de adiccin al consumo, compra impulsiva y deficiencias en dicho autocontrol del gasto son, en nmeros absolutos, muy importantes. Aproximadamente tienen estos problemas un 33% de la poblacin adulta: un 18% de forma leve o moderada y un 15% de manera intensa. Aunque ahora vamos a analizar el perfil mayoritario, la distribucin de respuestas vara notablemente, como podremos observar, en funcin del sexo y de la pertenencia o no al grupo de adicto. Es necesario hacer constar, que estos porcentajes que aqu sealamos, as como los que sealaremos al referirnos a los jvenes, se derivan del hecho de que las respuestas que ponen de manifiesto la existencia de las conductas adictivas o la falta de autocontrol, coinciden en un 95% de los casos en el mismo grupo de personas, lo que denota la existencia de una diferenciacin muy clara en los patrones de comportamiento de los consumidores. Comenzando por el autocontrol en el gasto, vemos que el consumidor adulto europeo manifiesta, en un porcentaje del 38%, llevar un control de todos sus gastos; un 48% deja siempre saldo suficiente en su cuenta bancaria, por si hay algn imprevisto (N/R-31). Sin embargo un 12% admite expresamente tener dificultades para controlar el dinero que gasta, y a un 16% que se les va el dinero sin darse cuenta de cmo lo han gastado (N/R- 8). Un porcentaje mayoritario niega pasar dificultades para llegar a fin de mes. Un 40% acostumbra a comprobar las facturas y tickets de las compras que hace, y en idntica proporcin, lleva una lista de las cosas que tiene que comprar cuando va a un hipermercado o supermercado (N/R-62); utilizan la compra a crdito slo cuando es imprescindible, y prcticamente la mitad niega, frente a un acuerdo del 22%, que tienda a gastar ms cuando cobra, a principio de mes, (N/R-80). Con relacin a la atraccin por los grandes centros comerciales, vemos que aunque solo el 13% manifiesta expresamente que me gusta pasar el tiempo en grandes centros comerciales, (N/R-53) y el 45% esta en desacuerdo con el enunciado me encuentro a gusto en los grandes almacenes, sin embargo, ante la cuestin 11, prefiero hacer la compra en un establecimiento mediano (tipo supermercado), que en un hipermercado o gran almacn, el 41% de los consumidores adultos estudiados se manifiesta en contra, frente slo un 26% a favor; . Parece por tanto desprenderse que esta preferencia mayoritaria por los grandes centros comerciales tiene ms que ver con la comodidad en la compra que con la consideracin de la estancia en estos centros como una actividad agradable. El consumidor europeo es, en gran medida, escptico respecto a los mensajes de los anuncios (un 42% no se cree nada de lo que dicen), y son tambin mayora los que desconfan mucho de la publicidad, aunque la actual sociedad de consumo es aceptada/rechazada en idntica proporcin, (un 30%, significando la menor diferencia entre acuerdo/desacuerdo de todas las cuestiones planteadas en el cuestionario). Respecto a la atraccin por los estmulos de compra, vemos que el 19% de los consumidores reconocen expresamente que les gusta mucho comprar. Al 26% (frente al 41%) el ir de compras les resulta divertido. Proporciones parecidas de acuerdo/desacuerdo encontramos respecto al enunciado me gusta ir a mirar tiendas, alcanzando una mayor cota de desacuerdo, el 57%, la opcin propuesta en la cuestin 90, me gusta entrar en los grandes almacenes e hipermercados aun cuando no tengo nada que comprar. La mitad rechazan que ver tiendas sea una de las cosas divertida que se pueden hacer en una ciudad, y casi un 70 por ciento niegan que cuando estoy triste me anima el ver tiendas (cuestin n41) o que compren para animarse en situaciones de tristeza o depresin. Son casi el doble los que rechazan que les guste entrar en las tiendas, aunque sea slo a mirar, y son igualmente mayora a los que slo les gusta ir de compras cuando tienen claro lo que quieren . En cuanto al enunciado relativo al ahorro, soy una persona ahorradora, y como dato muy significativo, es uno de los que arrojan una menor diferencia, concretamente un 0,87,entre acuerdo y desacuerdo. Respecto a otra serie de variables estudiadas en los cuestionarios, y con relacin al ya aludido autocontrol en la compra y el gasto del consumidor adulto europeo, ste se manifiesta como reflexivo, que medita las compras y gastos que realiza, sin caer en la precipitacin; as, un 35% afirma que no suele arrepentirse de las compras que hace, aunque el 15% reconoce que realiza muchas veces compras por impulso. Ms de la mitad niegan ser personas caprichosas, y muy ampliamente, un 73%, comprar cosas intiles que despus se arrepiente de haber comprado; finalmente, niegan esa precipitacin antes mencionada, comprando cosas sin haberlo pensando bien (N/R-65), un 68%. I.-2. -ANALISIS COMPARATIVO ENTRE ADICTOS Y NO ADICTOS (Ver cuadros de datos y grficos en PARTE II, pginas: 153, 209 y 210) Sealemos en primer lugar, que del estudio efectuado resulta que el 33,22 % de los consumidores, es decir, aproximadamente la tercera parte presenta un nivel alto de adiccin al consumo irreflexivo o innecesario, problemas graves de compra impulsiva, o una evidente falta de autocontrol econmico. A estos consumidores nos referimos como "adictos". El 66,78% aparecen como responsables y autocontrolados en el consumo y en el gasto, y nos referimos a ellos como "no adictos". El porcentaje de adiccin es del 32% en el caso de los hombres y 34% en las mujeres. Dentro del grupo de adictos el 55% (18% del total) pueden considerarse de adiccin leve o moderada, y el 45% (15% del total) tiene un nivel de adiccin importante. La comparacin entre las respuestas de estos dos grupos resulta fundamental para conocer cuales son los factores determinantes de las conductas excesivas o inadecuadas de un nmero tan importante de consumidores. Por ello, es necesario prestar atencin a las cuestiones que no se refieren directamente al consumo y que por lo tanto no han sido tenidas en cuenta para establecer esta clasificacin, por lo que las diferencias que encontramos entre los dos grupos resultan decisivas. De estas respuestas podemos destacar dos aspectos muy evidentes: por un lado la mayor influenciabilidad del grupo de adictos a los mensajes publicitarios y a las ideas consumistas, y por otro lado la mayor insatisfaccin personal, falta de alicientes y bajo nivel de autoestima de este mismo grupo. Junto a estas diferencias, la autocalificacin de los sujetos como "caprichosos" -que debemos considerar rasgo psicolgico no muy definido pero de una gran influencia en la conducta de consumo-, constituye el aspecto ms destacado. As observamos que el 37% de los no adictos, frente al 67 % de los adictos se consideran como "no caprichosos". Respecto a la mayor exposicin y aceptacin de las influencias publicitarias, vemos, que mientras la mitad de los no adictos manifiestan "no creer nada de lo que dicen los anuncios" (N/R-28), en el caso de los adictos, el porcentaje es del 30 %. Esta idea se ve con ms claridad en la cuestin nmero 44: el porcentaje de los adictos que desconfan de la publicidad es 20 puntos inferior al de no adictos. Por otro lado, hay un dato esencial que no requiere mayores comentarios: los adictos al consumo que declaran que "ven mucha televisin"(N/R-16) son el doble que los no adictos. Una manifestacin clara de la influencia de determinadas ideas, difundidas por la publicidad en los adictos, es su mayor aceptacin de la ideologa consumista. As el 35% de ellos, frente al 19% de los no adictos creen que "comprar cosas caras, como buenos coches da mucho prestigio social" (N/R-42). El porcentaje de adictos a los que "les gusta la sociedad de consumo en la que viven" esta ocho punto por encima del de los no adictos. Tambin vemos que el 48% de los adictos, frente al 39% de los no adictos, estn de acuerdo con una idea claramente consumista "me hara feliz tener dinero para comprarme todo lo que quisiera" (N/R-74). Respecto a las respuestas a las cuestiones que tienen que ver con la insatisfaccin personal, el aburrimiento y la falta de alicientes, las diferencias entre los dos grupos son muy significativas. El nmero de adictos que consideran que "estn demasiado tiempo metidos en casa sin saber qu hacer" (N/R-52) es ms de cuatro veces mayor que el de no adictos. Igualmente duplica a los no adictos, el porcentaje de adictos al consumo que consideran que "su vida es muy distinta de lo que les gustara". Tambin son muchos ms los adictos que "con frecuencia piensan que deben hacer un gran cambio en su vida" (N/R-5), "los que a menudo se encuentran tristes sin saber por qu" (N/R-77) los que "se suelen aburrir solos en casa" (N/R- 50) y aquellos que reconocen que "no les gusta la vida que llevan" (N/R-10). La compensacin de estados propiamente depresivos, que se ha sealado como una de las causas de la adiccin al consumo se refleja, aunque en menor medida que los aspectos de insatisfaccin que hemos sealado: el 18 % de los adictos, frente al 13 % de los no adictos, manifiesta que "a menudo se encuentran deprimidos". En lgica relacin con lo anterior, diversos aspectos de la autoestima son significativamente menores en los adictos. As, el 36 % de los adictos, frente al 23% de los no adictos, estn insatisfechos con su aspecto fsico (N/R-21), y el porcentaje de adictos que cree que no suelen caer bien a los dems, est seis puntos por encima del de los adictos (N/R- 81). Solo el 48% de los adictos, frente al 65 % de los no adictos, cree que tiene las mismas habilidades y capacidades que las dems personas (N/R-9). De la misma forma, los adictos se consideran en mucha menor medida "satisfechos consigo mismos" (N/R-69) Otro factor de naturaleza psicolgica: a los adictos les gustan ms que a los no adictos, los lugares donde hay mucha gente (N/R-36) En cuanto a las cuestiones que se refieren a la conducta como consumidores, como es lgico, hay diferencias importantes entre adictos y no adictos, puesto que son justamente las que han sido tenidas en cuenta para establecer esta clasificacin. A titulo de ejemplo, recogemos algunas de estas respuestas diferenciales muy sealadas que se refieren a dos tipos de enunciados: los que tienen que ver con el autocontrol econmico y los que tienen que ver con la adiccin a la compra. Entre los primeros vemos, que los adictos manifiestan que "se les va el dinero sin darse cuenta de en qu se lo han gastado" (en desacuerdo el 76% de los no adictos y el 35% de los adictos), que no comprueban las facturas o tickets de los gastos que realizan (solo lo hace el 15% frente al 52% de los no adictos) o que no llevan un control de sus gastos (solo lo hace el 12 % de los adictos frente al 51% de los no adictos). La mayora reconoce que a menudo se disgusta por haber gastado dinero tontamente (N/R-1). Manifiestan, en una proporcin cinco veces mayor que los no adictos, que tienen dificultades para controlar el dinero que gastan, y en la misma proporcin creen que sus problemas econmicos se deben ms a que gastan demasiado que a que no tengan dinero para comprar lo necesario. Respecto a la compra, vemos el 42% de los adictos frente al 80% de los no adictos, cree que no suele precipitarse comprando cosas sin haberlo pensado bien. Tambin compran en mucha mayor medida cosas que despus no usan (N/R-73). El 36 % frente al 11% de los no adictos reconoce que "les gusta mucho comprar". Tambin hacen muchas ms compras por impulso (N/R-30). Por ltimo un porcentaje muy alto, que triplica al de no adictos, reconoce que cuando ve una cosa que le gusta no se la puede quitar de la cabeza hasta que no la compra (N/R-35). Sealemos por ltimo que, como es lgico, la media de puntuacin en las Variables generales es mucho ms alta en los adictos que en los no adictos, como se ve en el cuadro de datos correspondiente. En la Adiccin a la compra (Variable A) los adictos tiene 60 de media y los no adictos 53,6. En el consumismo y compulsin de compra (Variable B) los adictos tienen de media 61,7 y los no adictos 52,4. En la Variable C, desajuste en el gasto y tendencia al sobreendeudamiento, la diferencia es enorme: 63,4 los adictos frente a 49,7 los no adictos. I.-3. -ANLISIS COMPARATIVO ENTRE HOMBRES-MUJERES ADULTOS (Ver cuadros de datos y grficos en PARTE II, pginas: 152, 207 y 208) Las mayores diferencias entre las respuestas de hombres y mujeres han aparecido en todas las cuestiones relacionadas con la atraccin a los estmulos de compra, (variable A) sin que sean tan significativas las referidas a la variable C, autocontrol o desajustes en el gasto, ni las respuestas a las cuestiones no estrictamente de consumo. En efecto, como se ve en el cuadro de cuadro de datos y grficos de variables medias, las mujeres tienen una media de 59,2 en la adiccin a la conducta de compra (Variable A), muy por encima de los hombres, cuya media es 51,75. En el consumismo y compulsin de compra (Variable B) las diferencias menores (57,4 las mujeres y 53,5 los hombres). En el desajuste de gasto y tendencia al sobreendeudamiento las diferencias son pequeas (54,8 las mujeres y 53,9 los hombres). As, la respuesta a la cuestin Me gusta a acompaar a los amigos y familiares cuando van a comprar, supone la mayor diferencia, 28 puntos, entre hombres y mujeres, con casi idntico porcentaje respecto a la atraccin por ir a mirar tiendas; el 56% de los hombres est en desacuerdo con que ir de compras les resulte divertido, frente al 31% de mujeres, o que prefieran pasear por calles donde hay tiendas (la mitad de los hombres frente al 34% de mujeres). Un 55% no se encuentra a gusto en los grandes almacenes, frente a un 38% de mujeres (N/R-47); esta idea es repetida sin excepciones en todas las preguntas de este tipo, doblando el porcentaje de acuerdo de las mujeres en muchos casos, por ejemplo, la N/R-23, me gusta entrar en las tiendas aunque sea slo a mirar, o la N/R-37, ver tiendas es una de las cosas divertidas que se pueden hacer en una ciudad. De igual manera, echan un poco de menos los grandes almacenes y las tiendas de las ciudades cuando estn en un pueblo pequeo casi un 20% de mujeres frente al 10% de hombres, y existe una diferencia considerable, 13 puntos, a favor de aquellas, en el desacuerdo sobre el enunciado de la N/R-54, slo me gusta ir de compras cuando tengo claro lo que quiero comprar. Las mujeres se reconocen ligeramente menos ahorradoras, y en elevada proporcin, y como dato muy significativo, gastar ms cuando cobran, a principio de mes, (el 27% ante un 15% de hombres); admiten, que les hara feliz tener dinero para comprar todas las cosas que quisieran en mayor medida que los hombres, idea que es repetida en cuestiones como muchas veces veo cosas que me gustan pero que no puedo comprar por falta de dinero, con un desacuerdo del 45% en el grupo de hombres y slo del 26% de mujeres. Son, en definitiva, una cuarta parte las que se autocalifican como personas a las que les gusta mucho comprar, (cuestin 97), frente a un 10% de hombres que admiten tal condicin. Reconocen sentirse tristes sin saber por qu un 19% frente a un 9% de hombres, y animarse viendo tiendas cuando estn tristes, en porcentaje triple al de los hombres. El 17% de mujeres admiten utilizar la compra como afrontar de situaciones de depresin y tristeza, (N/R-3), y slo un 5% de hombres. Es curioso resear la opcin por los hipermercados o grandes almacenes frente a los establecimientos medianos (tipo supermercado), a la hora de hacer la compra, tanto por hombres como mujeres, (N/R-11), cuando en clara contradiccin, stos manifiestan en otras cuestiones que no se encuentran a gusto en los grandes almacenes (un 55%), o que no les gusta pasar el tiempo en grandes centros comerciales, (un 70%). Parecera existir en los hombres, como hemos dicho, una opcin de comodidad a favor de los hipermercados, aunque no se considere la compra en ellos como algo tan agradable. Sin embargo, como tambin hemos sealado, las diferencias resultan mucho menos significativas en las cuestiones que se referiran a otras variables, como la compra impulsiva o el autocontrol econmico. As no se consideran compradores impulsivos un porcentaje prcticamente idntico: 63%. Tampoco existen diferencias significativas entre hombres como mujeres respecto al autocontrol y reflexin, ya que se reconocen en igual proporcin como autocontrolados y reflexivos en la compra, recordando con bastante exactitud los gastos corrientes de cada mes, y las respuestas son muy parecidas respecto a las dificultades para controlar el dinero que gastan (N/R-55). Y en algunos enunciados relativos al autocontrol las mujeres superan a los hombres: as una tercera parte de los hombres, frente al 44% mujeres, acostumbran a llevar una lista indicando las cosas que tienen que comprar cuando van a un hipermercado. Indicar por ltimo, que no existen diferencias significativas entre las respuestas de hombres y mujeres respecto a la actitud ante la publicidad, el reconocimiento de ver mucha televisin o respecto a la aceptacin/rechazo de la sociedad de consumo. II.-ANLISIS COMPARATIVO ENTRE JVENES Y ADULTOS (Ver cuadros de datos y grficos en PARTE II, pginas: 151 y 206) La conclusin ms evidente en la comparacin de las respuestas entre jvenes y adultos, es que los primeros tienen un nivel ms alto de adiccin a los estmulos de compra, y un nivel ms bajo de autocontrol econmico. En cuadro comparativo podemos ver que, sin excepcin, en todas las cuestiones que se refieren a la atraccin por visitar comercios, realizar compras, o gastar dinero en forma impulsiva los jvenes superan claramente a los adultos. Vemos, en efecto, que a los jvenes les gusta ms pasar el tiempo en centros comerciales (N/R-53). Duplican a los adultos, los jvenes a los que les gusta recorrer todos los pasillos de los hipermercados, aunque no tengan nada que comprar (N/R-94). Ir de compras resulta divertido para la mayora los jvenes mientras que la mayora de los adultos esta en desacuerdo con ello. Les gusta mucho ms que a los adultos entrar en comercios e hipermercados aunque no tengan nada que comprar (N/R-90). Respecto al autocontrol econmico, las respuestas son claras en el mismo sentido: reconocen ms que los adultos que a menudo gastan el dinero tontamente (N/R-1), son menos ahorradores (N/R-64), tienen ms dificultades para controlar el dinero que gastan (N/R-59), se dejan convencer con mayor facilidad "para hacer compras que no deberan" (N/R-84), compran cosas sin haberlo pensado bien en mayor medida que los adultos (N/R-65), y es mucho mayor que el de adultos el nmero de jvenes que admite que se les va el dinero sin darse cuenta de en que se lo han gastado. Como vemos ninguna de las respuestas deja lugar a dudas en relacin con los resultados de esta comparacin: estn once puntos por encima de los adultos en el porcentaje de los que compran cosas intiles que despus se arrepienten de haber comprado (N/R-46), y los jvenes estn de acuerdo en un porcentaje diez puntos por encima de los adultos con uno de los enunciados ms caractersticos de la adicin al consumo: cuando veo algo que me gusta no me lo puedo quitar de la cabeza hasta que no lo compro (N/R-35). Aunque el nmero de consumidores que cuando se siente triste y deprimido compra para animarse es minoritario, esta conducta es relativamente ms frecuente en los jvenes (24%) que en los adultos (13%). Por otro lado, a los jvenes les gusta, en mucha mayor medida que a los adultos, la sociedad de consumo en la que viven. (N/R- 68). En algunas cuestiones que no se refieren al consumo podemos encontrar posibles causas de estas diferencias: el nmero de jvenes que dicen que se aburre en casa esta por encima del doble de los adultos (N/R- 50) y en parecida proporcin opinan que estn demasiado tiempo metidos en casa sin saber qu hacer. La mayora de los jvenes admite que ve mucha televisin mientras que la mayora de los adultos opina lo contrario (N/16). Aparentemente los jvenes tienen actitudes menos negativas hacia la publicidad: el 28% dice no creerse lo que dicen los anuncios, mientras que opinan as el 42 % de los adultos. No obstante desconfan de la publicidad en un porcentaje idntico al de adultos (N/R-44) y algunas cuestiones que tienen que ver con la influencia de ciertos planeamientos publicitarios, parecen no haber calado tanto en los jvenes: creen en menor proporcin que los adultos que las cosas baratas casi siempre son peores, (N/R- 33) o que las cosas se compren para dar envidia a los dems. III.-ANALISIS DE DATOS DE LOS JOVENES III.- 1. -PERFIL GENERAL DE LOS JVENES (Ver cuadros de datos y grficos en PARTE II, pginas: 101 a 150 y 190 a 205) Del anlisis de respuesta se deduce que, como analizaremos ms adelante en la comparacin jvenes/adultos, los jvenes son mucho ms adictos a la compra y ms vulnerables a los estmulos de consumo. Pero, al margen de esta comparacin, ha resultado clara la atraccin que la mayora de ellos siente por la compra, a la que consideran como una actividad en s misma placentera y agradable. Por ello podemos pensar, que el nivel intenso de adiccin al consumo y el descontrol en el gasto que presentan aproximadamente el 20% de los jvenes es una consecuencia de esa mayoritaria atraccin por los estmulos al consumo. En efecto, a la mayora de los jvenes comprar les parece divertido (el 43% de acuerdo frente al 25% en desacuerdo) y opina tambin la mayora que comprar es una de las cosas divertidas que se puede hacer una ciudad (N/R-10). Nos daremos ms cuenta de lo mayoritaria de esta atraccin, si observamos los enunciados planteados en forma negativa, en los que las posturas intermedias suelen disminuir. De esta forma vemos que la mayor coincidencia de los jvenes es para mostrarse en desacuerdo con los siguientes enunciados: comprar es aburrido (73% en desacuerdo), los grandes almacenes me agobian (67% en desacuerdo) o muchas veces prefera que otras personas hicieran mis compras por m (65% en desacuerdo). Aunque menos mayoritaria que la atraccin por la compra, la adiccin a los estmulos de consumo (Variable A) est tambin muy extendida, aunque con importantes diferencias entre los sexos, como veremos ms adelante. Les gusta ir a mirar tiendas al 25%, y al 28% entrar en los Grandes Almacenes aunque no tenga nada que comprar. Tambin el 28% admite que les gusta entrar en tiendas aunque solo sea a mirar (N/R-28). Pero cuando el enunciado se plantea de forma menos explcita, la atraccin de los jvenes por los estmulos de consumo queda ms clara: al 33 % les gusta pasar el tiempo en centros comerciales. Mas an: son clara mayora (40% de acuerdo frente al 33% en desacuerdo) a los que les gusta recorrer todos los pasillos de los hipermercados aunque solo sea para mirar lo que hay. Tambin son mayora, aunque ms reducida, los que prefieren pasear por calles donde haya tiendas y escaparates (N/R-22). La atraccin de los jvenes por ir de compras es lgica consecuencia de deseo permanente por adquirir cosas nuevas. La mayora admite que siempre hay cosas que estn deseando que le compren (N/R-31). Y estos deseos de compra suelen ir por delante de las posibilidades: El 55% admite que ve muchas cosas que le gustan y que no puede comprar (N/R-34). En este sentido debemos observar que el 28% admite que cuando ve algo que le gusta no puede quitrselo de la cabeza hasta que no lo compra que es un enunciado psicolgicamente determinante de la adiccin al consumo. Tambin es interesante observar que a un 24 % le anima comprar cosas cuando esta triste. En otros enunciados que son muy sintomticos de problemas de comportamiento de los jvenes como consumidores, los porcentajes de acuerdo explcito suelen estar alrededor del 20%. El 23% admite que se les va el dinero sin darse cuenta en que se lo han gastado y el 24% se gastan enseguida el dinero que tienen (N/R-14). El 19% reconoce que tiene dificultades para controlar el dinero que gasta (N/R- 35). El 18% tiene discusiones con la familia por el dinero que gasta, y 17% reconoce que las personas que les conocen creen que gastan demasiado (N/R- 8). Exactamente el mismo porcentaje admite que compra cosas intiles que despus se arrepiente de haber comprado. Pero observemos tambin que cuando el enunciado se plantea con menos rotundidad el nivel de acuerdo aumenta: el 34% admite que a menudo se gastan el dinero tontamente (solo el 38% opina lo contrario). En cuanto a la compra impulsiva, vemos que el 16% admite claramente que muchas veces hace compras por impulsos. Pero se trata de un porcentaje disminuido por la abundancia de respuestas intermedias. Por ello resulta clarificador observar que solo el 34% no suele arrepentirse de las compras que hace (N/R-20). Un porcentaje parecido, el 36%, se lo piensa bien antes de comprar algo (N/R-11). Los jvenes no creen que las cosas se compren para dar envidia a los dems (71% en desacuerdo), y el 46% esta en desacuerdo con que comprar cosas caras o ropa de marca de mucho prestigio social. No obstante existe una aceptacin muy mayoritaria de la una idea de felicidad materialista, relacionada con el consumo: el 67% est de acuerdo en el enunciado me hara muy feliz tener dinero para comprar todas las cosas que quisiera (N/R- 3). Es ms, no deja de ser enormemente significativo que este enunciado sea, con gran diferencia, con el mayor nmero de jvenes (49%) est totalmente de acuerdo. De hecho la aceptacin sin crticas, por parte de los jvenes, del modo de vida propio de la sociedad de consumo es clara: una amplia mayora admite que les gusta la sociedad de consumo en la que viven (N/R-27). Respecto a la publicidad los jvenes no resultan demasiado crticos. Por pequea diferencia son mayora (el 35% frente al 32%) los que dicen desconfiar de la publicidad pero son minora (el 28% frente al 41%) los que afirman no creerse nada de lo que dicen los anuncios. Pocos jvenes se consideran ahorradores (solo el 23%) pero la mayora dice que le gusta guardar dinero para hacer frente a gastos imprevistos (N/R- 29). Aunque el anlisis de las cuestiones no relacionadas con el consumo no son el objetivo de este informe (salvo en lo relativo al estudio de su relacin con la adiccin al consumo de la que hablaremos ms adelante), no podemos dejar de referirnos a algunas respuestas que ponen de manifiesto un nivel relativamente alto de insatisfaccin en los jvenes, lo que por otro lado, es frecuente en la adolescencia: el 33% dice que se suele aburrir solo en casa. El 19% cree que tiene menos habilidades o capacidades que las otras personas. El 23 % admite que a menudo se encuentra triste sin saber porqu. Llega hasta el 28% lo que dicen que su vida es muy distinta de lo que les gustara, y solo el 39% esta satisfecho consigo mismo. Incluso son mayora los que estn descontentos con su aspecto fsico. (N/R- 18). Digamos, por ltimo, que la mayora de los jvenes cree que ve mucha televisin (N/R-12). III.-2. -ANLISIS COMPARATIVO ENTRE JVENES ADICTOS Y NO ADICTOS AL CONSUMO (Ver cuadros de datos y grficos en PARTE II, pginas: 155 y 212) En primer lugar, hemos de sealar que la proporcin de jvenes que consideramos adictos al consumo (englobando en este trmino lo que tienen una atraccin intensa por los estmulos de compra, y los que carecen de autocontrol en el consumo y en el gasto) es mucho mayor que el de adultos. Han sido considerados en el grupo de adictos el 46% de la muestra y el 54% restante, no adictos. La diferencia por sexos es mas marcada que en los adultos, puesto que el porcentaje de adiccin es el 53% en el caso de las mujeres jvenes y el 39% en el caso de los hombres jvenes. Dentro del grupo de adictos presentaran una adiccin leve o moderada el 44% (20% del total), y un nivel importante de adiccin el 56% (26% respecto al total). Como en el caso de los adultos, debemos prestar especial atencin a las diferencias encontradas en las conductas o apreciaciones que no estn relacionadas directamente con el consumo, puesto que son las que van a permitirnos encontrar las causas de los comportamientos de estos jvenes "adictos". Como en los adultos, la autocalificacin como caprichosos es el rasgo psicolgico ms diferenciador. No se consideran caprichosos el 36% de los adictos frente al 68% de los no adictos. La autoestima es tambin ms pequea en los adictos. El porcentaje de estos que suele pensar que tiene menos habilidades o capacidades que las dems personas est por encima del doble de los no adictos Vemos que, como en los adultos, el aburrimiento, la insatisfaccin vital y la falta de otros alicientes distintos del consumo, son las caractersticas que parecen diferenciar a los adictos de los no adictos. Est muy por encima del doble, el nmero de jvenes adictos que manifiestan que estn mucho tiempo metidos en casa sin saber qu hacer (N/R- 30). Es tambin mucho mayor el porcentaje de adictos que reconoce que su vida es muy distinta de lo que les gustara (N/R 6). La mitad de los adictos, frente a solo el 25% de los no adictos reconoce que se suelen aburrir solos en casa (N/R 33). Y est diecinueve puntos por encima el tanto por ciento de adictos que a menudo se encuentran tristes sin saber porqu (N/R 45). La relacin entre adiccin y ver mucha televisin aparece clara, aunque menor que en los adultos: el 45% de los adictos frente al 32% de los no adictos creen que ven mucha televisin (N/R 12). Pero en contra de lo que pudiera parecer, y aunque la influencia de la publicidad en la adiccin al consumo es evidente, los resultados sealan que, en el caso de los jvenes la mayor credulidad ante la publicidad no es un elemento diferenciador entre adictos y no adictos. Esto es as en porque, como vemos al comparar las respuestas de adultos y jvenes, la actitud menos negativa hacia la publicidad es una caracterstica que comparte la mayora de los jvenes, adictos y no adictos. No es muy diferente el porcentaje de adictos y no adictos que no se creen lo que dicen los anuncios y no hay ninguna diferencia respecto al nmero de los que "desconfan de la publicidad" (N/R 39). Sin embargo la asuncin de ciertos planteamientos difundidos por la publicidad es mucho ms elevada entre los jvenes adictos al consumo: el 38% de ellos, frente al 16% de los no adictos, estn de acuerdo en que poder comprar coches y cosas caras da mucho prestigio social. Un dato a destacar, porque resulta curioso y significativo y aparece con claridad en el estudio es que al contrario que en los adultos, son los jvenes que ms contentos estn con su aspecto fsico los ms adictos al consumo (N/R 18). Dicho en trminos coloquiales, los jvenes tienden ms a la adiccin al consumo en la medida en la que se creen ms guapos, y los adultos son ms consumistas en la medida en la que estn menos satisfechos con su apariencia fsica. Respecto a las cuestiones relacionadas directamente con el consumo, debemos reiterar, que puesto que son las que han sido tomadas de base para establecer la clasificacin adictos/no adictos, es lgico que en todas ellas existan diferencias importantes entre adictos y no adictos. As resulta clara la intensa atraccin que los adictos sienten por tiendas y centros comerciales: al 57% de los adictos les gusta pasar el tiempo en centros comerciales, frente a solo el 12% de los no adictos. En porcentajes parecidos manifiestan que les gusta entrar en grandes almacenes e hipermercados aunque no tengan nada que comprar (N/R 19). Ms claramente: la mayora de los adictos manifiesta que les gusta ir a mirar tiendas mientras que solo el 6% de los no adictos tienen esa opinin. (N/R 25) y al 51% les gusta entrar en las tiendas aunque no tengan nada que comprar mientras que estn de acuerdo en este enunciado nicamente el 8% de los no adictos (N/R 28). Ir de compras es divertido para el 71 % de los adictos y para el 18% de los no adictos (N/R 10). La falta de autocontrol en la compra y en el gasto es otro elemento claramente diferenciador. Los adictos reconocen en una proporcin cuatro veces mayor, que se gastan enseguida el dinero que tienen, y casi cinco veces ms, que tienen dificultades para controlar el dinero que gastan. Y el nmero de adictos que a los que se les va el dinero sin darse cuenta en qu se lo han gastado triplica al de no adictos (N/R 47). Son el doble el nmero de adictos que reconocen que compran cosas intiles que despus se arrepienten de haber comprado. Por ultimo, la impulsividad es el otro elemento caracterstico de los jvenes adictos al consumo: reconocen hacer muchas ms compras por impulso (N/R 26) y el 32% de ellos frente al 8% de los no adictos manifiestan que a menudo compran cosas sin haberlo pensado bien (N/R 23). Por otro lado son mayora los adictos que cuando ven algo que les gusta, no se lo quitan de la cabeza hasta que no lo compran. Lgicamente en las variables generales la puntuacin de los adictos es mucho ms alta. Su media en la variable A -adiccin a los estmulos consumistas- es de 72,79 frente al 53,58 de los no adictos. En la variable B, -compra impulsiva y descontrol del gasto-, la media de los adictos es de 57,31 frente a 46,83 de los no adictos. III.-3. -ANALISIS COMPARATIVO ENTRE HOMBRES-MUJERES JOVENES. (Ver cuadros de datos y grficos en PARTE II, pginas: 154 y 211) Como primera conclusin general, hay que resear que son las mujeres jvenes las que, tras el estudio comparativo de los datos, puntan mucho ms alto en todas las cuestiones relacionadas con la adiccin a los estmulos consumistas y de compra (variable A), siendo las diferencias mucho menos significativas, y a menudo inexistentes, en lo referido a la Variable B, esto es, la compra impulsiva y el descontrol del gasto. Resultados que confirmaran, en definitiva, la tendencia ya reflejada en el cuadro de variables totales de jvenes diferenciados por sexos: en el que las mujeres jvenes tienen una media de 65,70 frente al 59,08 en la variable A y en cambio en la variable B no existe prcticamente diferencia (51,64 las mujeres y los 51,33 hombres). As, en la respuesta al enunciado 10, ir de compras me resulta divertido, se produce la mayor diferencia, 24 puntos, con parecida diferencia en la cuestin 46, muchas veces preferira que otras personas hicieran mis compras por m. En el mismo sentido, el 39% de los jvenes estn en desacuerdo (frente al 25% de las mujeres) conque ver tiendas sea una de las cosas divertidas que se pueden hacer en una ciudad. Slo a un 10% de chicas jvenes le aburre tener que comprarse ropa, frente al doble de chicos, y el 50% de stos rechazan que les guste pasar el tiempo en grandes centros comerciales, frente a un 35% de chicas. Sin embargo, respecto a la compra impulsiva las diferencias no aparecen tan claras. Niegan hacer compras por impulso, el 62% de hombres y el 54% de mujeres, y ellos se califican en mayor medida como reflexivos en el gasto, pero el arrepentimiento por haber comprado cosas intiles (N/R- 50), es casi de un 26% en aqullos frente slo un 9% en las mujeres. En el mismo sentido, son un 40% los hombres jvenes que se disgustan a menudo por haber gastado el dinero tontamente, frente a poco ms de la cuarta parte de chicas jvenes. Y las respuestas respecto a las dificultades para controlar el dinero que gastan, o a la autocalificacin como ahorradores son muy similares entre los hombres y las mujeres. Debemos observar tambin una serie de respuestas referidas a cuestiones no relacionadas directamente con el consumo, y que podran explicar esta mayor atraccin hacia los estmulos consumistas por parte de las chicas jvenes europeas. Efectivamente, si bien no existen diferencias cuantitativamente importantes en lo referido a las preguntas claramente relativas a la depresin, (por ejemplo, el enunciado 45, a menudo me encuentro triste sin saber por qu), o el aburrimiento, es cierto que las chicas jvenes europeas doblan el porcentaje en lo que se refiere a insatisfaccin personal. As, el 26% de mujeres frente al 13% de hombres manifiestan no estar satisfechas consigo mismas (cuestin 21); se animan comprando cosas cuando estn tristes, el 30%, frente al 18% de hombres jvenes, y el 40%, como dato altamente significativo y que debe ser subrayado, se muestran descontentas con su aspecto fsico, frente a un 24% de stos. Finalmente, es interesante constatar que en la mayor aceptacin de la sociedad de consumo por parte de los jvenes en relacin con los adultos, no existen diferencias por sexos, existiendo una gran identidad tanto en esta cuestin, as como en las relativas al menor sentido crtico frente a la publicidad, el modelo social actual y sus valores materialistas, (al 67% de los hombres y 65% de mujeres les hara muy feliz tener dinero para comprar todas las cosas que quisieran). En cambio es mayor el porcentaje de hombres jvenes que ven mucha televisin (45%) que el de mujeres (aproximadamente la tercera parte). IV.- COMPARACION DE DATOS INTERREGIONALES IV.-1. - COMPARACION INTERREGIONAL DE ADULTOS (Ver cuadros de datos y grficos en PARTE II, pgina: 156) Del estudio comparativo de los datos de los adultos en las distintas regiones europeas, hay que destacar la gran semejanza en la distribucin de respuestas a la mayora de los enunciados. Tampoco existen apenas diferencias en las variables generales, que reflejan unas puntuaciones muy similares en lo referido a la adiccin a la conducta de compra, consumismo y compulsin y desajustes en el gasto. Esta semejanza interterritorial es altamente significativa, sobre todo si la comparamos con las claras diferencias que existen en razn del sexo, de la edad y del nivel de adiccin. Estos datos resaltan la coherencia tcnica del estudio, que, como se indic en la Introduccin, ha sido desarrollado por equipos de personas distintos en casa pas y con cuestionarios traducidos a los diferentes idiomas. No obstante, recogemos a continuacin algunas de las excepciones a esta uniformidad, que ponen de manifiesto una serie de actitudes o de matices ms o menos acentuados en algunas respuestas y que sealan pequeas diferencias entre los consumidores de las distintas regiones europeas. As los britnicos son a los que ms les gusta pasar el tiempo viendo tiendas, reconocen hacer ms compras por impulso, son los que menos agobio sienten en los hipermercados y grandes almacenes y los que en mayor porcentaje piensan que usan demasiado la tarjeta de crdito. Tambin son los ms confiados y crdulos respecto a la publicidad. Por ultimo, y aunque no tenga que ver directamente con el consumo, son los que dicen sentirse ms a gusto estando solos. Los italianos son a los que en mayor medida dicen divertirse viendo tiendas y a los que ms les gusta pasar el tiempo en grandes centros comerciales. Quizs en relacin con lo anterior, son los que ms admiten aburrirse solos en casa, y los que ms reconocen sentirse a menudo deprimidos. Son los que ms manifiestan que slo les gusta ir de compras cuando tienen claro lo que quieren comprar. Y sin embargo, tambin son los que reconocen mayores dificultades para controlar el dinero que gastan y los que ms se sorprenden de las compras olvidadas al recibir el extracto de las tarjetas. Por ltimo son los que ms compran ropa y otras cosas que despus no usan. Los espaoles son, en trminos relativos, los que ms dicen no sentirse a gusto en los grandes almacenes y son los que mayor agobio parecen sentir en permanecer en estos establecimientos. Son los que ms acostumbran a comprobar las facturas y tickets de las compras que hacen para ver si estn correctas y los que en mayor nmero llevan una lista de compra cuando van a un hipermercado o supermercado. Pero, como datos curiosos, son los que ms atraccin sienten por mirar los escaparates de las joyeras y bisuteras y a los que menos les gusta buscar cosas para hacer regalos a otros. Tambin son los que menos reconocen pasar dificultades para llegar a fin de mes. IV.-2. -COMPARACION INTERREGIONAL DE JVENES (Ver cuadros de datos y grficos en PARTE II, pgina: 157) A diferencia de los adultos, respecto a los jvenes se observan diferencias significativas entre pases, resultando en las variables generales de comparacin hasta ocho puntos de diferencia. Los jvenes britnicos resultan ser los ms adictos a todo tipo de estmulo consumistas y tambin los que tienen ms descontrol en el gasto, los que ms compran impulsivamente y, en fin, los ms adictos al consumo. Los italianos estaran en el extremo opuesto siendo, en trminos relativos, los ms autocontrolados en la compra y en el gasto. Los espaoles se sitan en posiciones intermedias, aunque con actitudes ms prximas a los italianos. De hecho en los grficos de distribucin de respuestas es fcil ver que los jvenes espaoles e italianos se parecen mucho entre s, y, en cambio, son bastante distintos de los britnicos. Estas diferencias se reflejan en las posturas ante los distintos enunciados. Los britnicos son los que estn ms de acuerdo con todos los enunciados relacionados con la adiccin al consumo y la atraccin por la compra: son los que ms se animan comprando cosas cuando estn tristes y a los que ir de compras les resulta ms divertido. Reconocen, ms que los italianos y espaoles, gastarse enseguida el dinero que tienen. Son tambin a los que ms les gusta visitar tiendas y mirar escaparates y los menos desconfiados frente a los mensajes publicitarios. Finalmente son los que en mayor porcentaje se arrepienten por haber comprado cosas intiles, los que tienen ms discusiones familiares por el dinero gastado y, quizs en relacin con sus conductas como consumidores, son los que ms reconocen estar mucho tiempo aburridos en casa sin saber que hacer. Como hemos dicho, las respuestas de los jvenes italianos les sitan en el extremo opuesto: son a los que menos divertido les resulta ir de compras o pasar el tiempo en grandes centros comerciales. Son los que ms desconfan de la publicidad y los que en menor medida se arrepienten de haber comprado cosas innecesarias, tambin son los que se autoconsideran menos caprichosos. Al margen de las conductas de consumo, pero en relacin con ellas, hay que decir que tambin son los que ven menos televisin, los que tienen mayor ndice de satisfaccin personal y los que menos tiempo estn metidos en casa aburridos, sin saber qu hacer. Como hemos dicho, los jvenes espaoles se sitan en posturas intermedias en casi todos los enunciados, aunque estn ms prximos a los italianos. La nica excepcin es que son los que en mayor medida admiten que se disgustan muchas veces por haber gastado el dinero tontamente. V.-CONCLUSIONES GENERALES 1. - La tercera parte de los consumidores adultos europeos tiene problemas de descontrol en la compra o en el gasto. La mayora de los consumidores adultos europeos (66,78%) tienen un nivel aceptable de autocontrol en la compra y en el gasto. Sin embargo del estudio efectuado resulta que el 33,22 % de los consumidores, es decir, aproximadamente la tercera parte, presenta un nivel alto de adiccin al consumo irreflexivo o innecesario, problemas graves de compra impulsiva, o una evidente falta de autocontrol econmico. El porcentaje de adiccin es del 32% en el caso de los hombres y 34% en las mujeres. Dentro del grupo de adictos el 55% (18% del total) presenta una adiccin leve o moderada, y el 45% (15% del total) una adiccin importante. El 3% llega a niveles que pueden considerarse patolgicos. 2. - La adiccin a la compra, la compra impulsiva, la falta de autocontrol econmico y la tendencia al sobreendeudamiento no son problemas que se presenten por separado, sino que en el 95% de los casos, concurren juntos en los mismos consumidores. Esto hace que, aunque conceptualmente sean comportamientos o problemas distintos, puedan considerarse parte de nico y preocupante patrn de comportamiento de determinadas personas. Por ello, en adelante utilizaremos el termino adiccin al consumo para hacer referencia a este patrn de comportamiento. Por contra, lo que se ha denominado adiccin a los estmulos de consumo (variable A del cuestionario), esto es, la atraccin por ver tiendas, mirar escaparates, pasar el tiempo en centros comerciales, etc., constituye un patrn de comportamiento distinto, que no siempre se relaciona con el anterior, as sucede en el caso de las mujeres, mientras que los jvenes presentan asociado adiccin a los estmulos de compra y adiccin al consumo. 3. - Las principales causas de la adiccin al consumo han resultado ser las siguientes: a) Preexistencia de un tipo de personalidad caracterstico, que se autodenomina como caprichoso. Este trmino, entendido en sentido coloquial, se correspondera con un carcter con fuertes tendencias hedonistas dirigidas haca el consumo Este rasgo, junto con la impulsividad y un nivel relativamente alto de ansiedad en relacin con la compra, configuran el perfil psicolgico del adicto. b) La insatisfaccin personal y la falta de alicientes o estmulos vitales distintos del consumo. Este sentimiento, tpico del adicto al consumo, se relacionara ms con una sensacin de tedio o aburrimiento que con un estado propiamente depresivo. La depresin slo parece estar relacionada con la adiccin al consumo en un nmero reducido de casos, aunque quizs sean los de mayor gravedad. c) Un alto grado de credulidad, falta de actitud crtica y vulnerabilidad hacia los mensajes publicitarios, junto con una mayor exposicin a los medios de comunicacin en los que estos mensajes son ms frecuentes. Como el estudio ha reflejado, los adictos reconocen ven mucha televisin en un porcentaje que duplica a de no adictos. d) La mayor aceptacin de cierto tipo de valores e ideas consumistas, tales como la creencia de que el prestigio personal, el status y la consideracin social dependen de las cosas que se pueden comprar. Otro tipo de factores que se relacionaran con la adiccin al consumo en los adultos, aunque en forma menos importante que los anteriores, son la baja autoestima, el mayor deseo de estimulacin social o de atraccin por los lugares donde hay muchas personas y la inseguridad respecto al propio atractivo fsico. 4. - Las mujeres han resultado ser, de forma altamente significativa, mucho ms adictas a estmulos de consumo. Esto se ha puesto de manifiesto en todas las cuestiones relacionadas con la atraccin por las tiendas y comercios, ver escaparates, acompaar a otras personas a hacer sus compras, ir a grandes almacenes aunque no se tenga nada que comprar, etc. (variable A) Tambin ha resultado evidente que las mujeres utilizan ms la compra para afrontar situaciones de tristeza, abatimiento o depresin. Sin embargo no hay diferencias significativas entre hombres y mujeres respecto a la compra impulsiva, ni en cuanto al autocontrol o el desajuste en el gasto, (variables B y C). Tampoco en las otras respuestas relacionadas indirectamente con el comportamiento de compra (aceptacin de valores consumistas, desconfianza hacia la publicidad, etc.) se han encontrado diferencias significativas entre hombres y mujeres. 5. - Los jvenes tienen un nivel mucho mas alto de adiccin a los estmulos de compra, y un nivel ms bajo de autocontrol econmico que los adultos. El estudio ha puesto de manifiesto que, sin excepcin, en todas las cuestiones que se refieren a la atraccin por visitar comercios, realizar compras, o gastar dinero en forma impulsiva los jvenes superan claramente a los adultos. Lo que hemos denominado adiccin al consumo, que puede considerarse un problema moderadamente importante en los adultos, es en los jvenes un problema grave. Esto es as, no solo por la extensin actual de la adiccin al consumo entre la juventud, sino sobre todo, porque hace temer que la actual generacin de jvenes puedan ser el da de maana adultos con graves problemas de compra impulsiva, sobreendeudamiento y adicin al consumo. 6. - La mayora de los jvenes consumidores europeos tienen una importante tendencia consumista y de adiccin a la compra. En todas las regiones europeas donde se ha efectuado el estudio se ha observado que, para los jvenes, la compra es una actividad extremadamente atrayente, una de las cosas divertidas (quizs la ms divertida?) que se puede hacer en una ciudad. Les gusta entrar en los centros comerciales, tengan o no cosas que comprar. Poseen un deseo permanente de ir de compras y adquirir cosas nuevas. Su grado de impulsividad en la compra y de falta de autocontrol o responsabilidad econmica es muy alto. Adems, la mayora de los jvenes aceptan sin crticas o reservas la sociedad de consumo y todos los valores y comportamientos asociados a ella. De hecho, la aceptacin de los valores consumistas y la mayor vulnerabilidad ante los mensajes publicitarios, que en los adultos es una caracterstica diferenciadora de los adictos, en los jvenes es mayoritaria. Por su posible relacin con los problemas de adiccin al consumo, debemos dejar constancia de que las respuestas de los jvenes han puesto de manifiesto un nivel de insatisfaccin personal relativamente alto, sobre todo en comparacin con los adultos. Este nivel de insatisfaccin es an ms intenso en las mujeres jvenes. 7. - La proporcin de jvenes adictos al consumo" es mucho mayor que la de adultos. De los datos, resulta un porcentaje del 46% de adictos al consumo (englobando en este trmino los que tienen una atraccin intensa por los estmulos de compra y los que carecen de autocontrol en el consumo y en el gasto) y un 54% de no adictos. La diferencia entre hombres y mujeres es ms acusada que en los adultos, puesto que el porcentaje de adiccin es el 53% en el caso de las mujeres jvenes y el 39% en el caso de los hombres jvenes. Dentro del grupo de adictos presentaran una adiccin leve o moderada el 44% (20% del total), y un nivel importante el 56% (26% respecto del total). Aproximadamente el 8% de los jvenes tiene un nivel de adiccin al consumo que se puede considerar patolgico. 8. - Las principales causas de la adiccin al consumo en los jvenes han resultado ser las siguientes: a) Al igual que en los adultos, la preexistencia de unos rasgos psicolgicos especficos que combinan el ser caprichoso con la impulsividad, la labilidad y un nivel alto de ansiedad en relacin con la compra. b) La insatisfaccin personal, la sensacin de tedio o aburrimiento y la falta de alicientes no consumistas que en los jvenes es muy frecuente. c) La mayor aceptacin de valores consumistas y la vulnerabilidad psicolgica hacia los mensajes que relacionan el consumo con la felicidad, el xito social y el prestigio personal. d) La atraccin por los estmulos de consumo como pasar el tiempo en hipermercados y grandes centros comerciales, ver anuncios, mirar escaparates, entrar en comercios, aunque solo sea a mirar, etc., son actividades que por s mismas no pueden considerarse consumo, pero que en los jvenes provocan un efecto muy intenso de incitacin a la compra y predisponen a la adiccin al consumo. e) El bajo nivel de autoestima y la desconfianza hacia las propias aptitudes o habilidades. Un dato curioso que aparece en el estudio es que, al contrario que en los adultos, son los jvenes que ms contentos estn con su aspecto fsico los ms adictos al consumo. 9. - Las jvenes tienen ms adiccin a los estmulos de consumo y de compra. Al igual que en el caso de los adultos, tras el estudio comparativo de los datos, se ha comprobado que las mujeres jvenes puntan mucho ms alto en todas las cuestiones relacionadas con la adiccin a los estmulos consumistas y de compra (variable A), siendo las diferencias mucho menos significativas, y a menudo inexistentes, en lo referido a la variable B, esto es, la compra impulsiva y el descontrol del gasto. Tampoco hay diferencias por sexos en las otras cuestiones tales como aceptacin de la sociedad de consumo y de los valores y hbitos que comporta, la actitud ante la publicidad, etc. 10. - Las diferencias de comportamiento entre los adultos de Gran Bretaa, Espaa e Italia, (es decir las diferencias interregionales) son mnimas. De hecho, resulta significativo lo similares que son las distribuciones de la mayora de las respuestas, sobre todo al lado de las diferencias intraregionales en razn del sexo y de la edad. El nivel de adiccin al consumo es muy parecido en todas las regiones. No obstante, existen algunos aspectos en los que se han puesto de manifiesto diferencias significativas en algunas de las regiones. Estas diferencias son recogidas en el anlisis de datos precedentes (Apartado IV 1 y 2) 11. - Los jvenes escoceses son los que presentan mayor atraccin por la compra, mayor adiccin al consumo y menor autocontrol econmico. Los jvenes italianos son relativamente menos consumistas y con ms autocontrol en la compra, estando los espaoles en una posicin intermedia. Aunque las diferencias interterritoriales entre los jvenes son tambin relativamente pequeas en relacin con las diferencias entre jvenes/adultos o entre hombres/mujeres, se han puesto de manifiesto ciertos comportamientos distintos. En general en la distribucin de respuestas los jvenes espaoles e italianos se parecen mucho ms entre s que a los escoceses. VI.-RECOMENDACIONES 1. - La primera recomendacin es que las Instituciones Pblicas, las asociaciones de consumidores, los padres y educadores, y en fin, la sociedad entera tomen conciencia de la importancia de los problemas personales y sociales que derivan de la adiccin al consumo, esto es, la compra impulsiva, la falta de autocontrol y responsabilidad en el consumo y en el gasto, el sobreedeudamiento personal, etc. Hay que tener en cuenta, no solo el problema actual que esto representa, sino tambin que al afectar en gran medida a los ms jvenes, va a ir creciendo en los prximos aos, hasta convertirse en uno de los ms importantes retos de la sociedad del maana. No solo se trata de que estos comportamientos puedan perjudicar el bienestar individual, la convivencia familiar o ser contraproducentes para el correcto desarrollo econmico y social de un pas. Tambin hay que pensar que la sociedad del futuro va a necesitar modificar muchos hbitos de consumo que son ecolgicamente insostenibles y adoptar comportamientos mucho ms responsables y racionales. Esto no ser posible, si en el mbito individual el ciudadano esta aprisionado en hbitos de consumo y gasto inadecuado, y atrapado por conductas adictivas que no es capaz de modificar. 2. - Para lograr el objetivo anteriormente sealado, sera conveniente que las Instituciones y entidades relacionadas con el consumo, emprendan campaas especficas de sensibilizacin y prevencin. Adems de la difusin del Manual de Autoayuda e Informacin para Consumidores que ya se ha realizado, podran plantearse, la elaboracin de otros soportes (programas en vdeo para su difusin por televisin, pginas Web, programas radiofnicos, artculos de prensa, etc.) que facilitaran la divulgacin de su contenido y recomendaciones. 3. - Es esencial intensificar la educacin de los nios y jvenes como consumidores responsables y autocontrolados. Esta formacin debe incorporarse con toda seriedad y rigor a los programas de educacin de nios y jvenes, ya que ser esencial para su desarrollo y su futuro bienestar personal y social. Dentro de esta enseanza deberan contemplarse aspectos como el autocontrol del gasto personal, la contabilidad domstica, actitudes adecuadas frente a los mensajes publicitarios, hbitos de consumo racionales, la significacin y el uso adecuado de tarjetas e instrumentos de crdito, etc. A estos efectos, sera conveniente que las Unidades Didcticas y el material ya elaborado, se complementase con otros soportes audiovisuales e informticos para facilitar la enseanza. 4. - Hacer llegar a los padres las recomendaciones adecuadas respecto a la educacin de sus hijos como consumidores responsables. Se tratara de formar a los padres por su papel como primeros educadores y hacerles ver la necesidad de no reforzar los comportamientos ms caprichosos o consumistas. 5. - Fomentar las actividades de ocio no consumista de nios y jvenes. De acuerdo con los datos del estudio, la dificultad para encontrar actividades o diversiones que no supongan gastar dinero, es uno de los mayores problemas con que se encuentran los jvenes, y uno los factores que ms condiciona su adiccin al consumo. La potenciacin de las actividades sanas, positivas y no consumistas en el ocio de los nios y jvenes debera de ser uno de los objetivos ms importantes en el progreso social de los prximos aos. 6. - La limitacin de todo tipo de publicidad o de ofertas comerciales que estimulen la compra a crdito, enmascarando los autnticos efectos que estas compras representarn para el consumidor. A ttulo de ejemplo se podra plantear que en todo tipo ofertas de compra a crdito debera incluirse el precio total que, incluido intereses, supondr la compra de artculo ofertado. Este sencillo procedimiento disuadira a una gran parte de consumidores de efectuar compras inadecuadas o acabar en situaciones de sobreendeudamiento. 7. - Ofrecer asesoramiento y ayuda psicolgica, creacin de grupos de autoayuda y de la figura del tutor voluntario para los adictos al consumo. Para los consumidores que tienen problemas graves de adiccin al consumo y de sobreendeudamiento, debera ofrecerse un tutor voluntario que les ayudase a aprender a adecuar sus gastos a su nivel de ingresos y a prevenir o solucionar las situaciones de sobreedeudamiento. Tambin se debera ofrecer asesoramiento y ayuda psicolgica a estos consumidores y fomentar la creacin de grupos de autoayuda, que pueden resultar muy adecuados para este tipo de problemas, dentro de las asociaciones de consumidores. 8. - Posibilidad de autolimitacin previa en la compra a crdito. Para los casos ms extremos de consumidores con fuerte tendencia al gasto impulsivo o al sobreedeudamiento, debera establecerse la posibilidad de una de limitacin voluntaria (o en ocasiones forzosa), en el uso de tarjetas o instrumentos de crdito. Los modernos medios informticos facilitaran esta medida similar a la que ya existe para los adictos al juego. Javier Garcs Prieto y colaboradores Noviembre 1999 PGINA 21 PGINA 21 oprsxy{BD3\,-xyкдб|t|56@CJCJmH 5CJmH >*CJmH CJ5CJ 5>*CJ(CJCJ4 jCJ(Uj5CJ(UCJ( 56CJ5CJOJQJ CJ$OJQJ CJ OJQJ CJOJQJ5CJ0OJQJ CJ0OJQJ CJOJQJ CJ(OJQJjCJ(OJQJU*4K^$$d %d &d 'd -D$$d%d&d'd-D$d%d&d'd-D4K^opqrz{BCDlmn123\],-yz S T XY>?qr  b^opqrz{BCDlmn$*$$*$$*$*$$$d %d &d 'd -D123\],-yz *$$*$$*$" # ; < 67/0st=>?=p9):o:p:q:;;p;q;<<k<l<A>B>??BB4F5FHHIIJJ/K0KKKKMLM~MMM['[)[R[[[[ ^xtmH CJ 5CJmH CJ@CJ>*CJ56@CJ 5@CJCJmH CJNHmH Q S T XY>?qr  $$*$$*$ $$&&J)K)u,v,--0 0005577999(:):p:q:;;==A A{B|B~DD6E7EhFiFHHIILLMLJMKMLM}M~MMMOOvQwQSSUU WWXXZ[['[([)[Q[R[[[ ^ ^``wdxdgg{j|j l l*mH CJNHmH CJmH 5CJmH CJ@CJ>*CJ56@CJ5CJRtuuDwEwwwyyyys}t}σЃ@Ayzbc͛Λϛ)*efxy Z[67OPQklmijQσЃ@Ayzbc͛Λ*$$*$Λϛ)*efxy Z[6*$@&tTUYZYZQkmssϴѴ#$]z{޶߶չֹ۹ܹHN AB{'>DR5mH 5@CJ5CJNHmH 5CJmH @CJNHmH @CJmH @CJ5CJCJmH >*mH CJNHmH CJmH I67OPQklmдѴƷǷ۹ܹef?@ $*$@&дѴƷǷ۹ܹef?@ GHBC|}fg !~{xurolif78rsbcJKgh|}tu' GHBC|}fg !=>Q 0$*$=>QRWX()deqr"}zupmjgd=>wx/0`a'QRWX()deqr*$ 0$$*$ 0RX^qsx"jk ST"$8@ !!""no./12>QR[ܺ5CJNHmH >*mH @NHhmH nH @hmH nH CJNHhnH 5CJNHhnH 5CJhnH CJhnH CJNHmH CJmH @CJ 5CJmH @CJmH @"#$89:78GHtu$"#$89:78GHtuHI./Ŀ~ytoje`[* !tu<= 456!0767}A$ C:\Dib1.bmp  C:\Dib2.bmp  C:\Dib3.bmp  C:\Dib4.bmp  C:\Dib5.bmpbC:\D&GCouncil.BMPE:~~HI./-.qr!"#123456789&`#$$/-.qr!"#12356789:;<=>?@A  Ty*+)9:;<=>?@A  $$# 0/R . 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B S  ?rstuvw:[w0t/:#O=l [x9>l ?9>l F9?l x9>l'9+p>lNYg r {T_Te GW{~`#j#$$))?.J.k/r/55`7k7H9Z9@@oEzE1F@104>@0@1 1"1$1T1111001&@10>@10^@00h@00|@0~@0@GTimes New Roman5Symbol3& Arial5& Tahoma"q7;F;fp,; &"cY0d.EL SOBREENDEUDAMIENTO Y LA ADICCIN AL CONSUMOLHSLHSONSUMO Ttulo(RZ _PID_GUID _PID_HLINKSAN{45BEE8A4-562E-11D3-B450-91BE8166I $Abjbj z ]G g! q! 5#5#5#I#1010108i0<0I#G11(111;;;EEEEEEE$HJE5#;:;;;E[\ Nkl{hi'(*+H.'(4p !#$,-/01@A "ଢɴ j*0J@CJ j*0JCJmH 56@CJ 0JCJmH0JCJj0JCJU0JmH0J j0JU6CJNHmH 6CJmH 5CJNHmH 5CJmH CJmH CJNHmH ;9:;<=>?@A$$ XFHk3¯D>x_8s"܌w,6QS[:8 uO$ Ԙ>2=zdrUԊh#1 {~ \Qy3\Zh6 2Hl7=x(l:0/.\)6EG6ਹ)֍h@+U`0}SvđbV! zr/,:hAybg {M `c;~ f ϮV;C R?`s^xLFq:ڣ^l@6 ާcw_ ʷ"wK)P`Ko؆XT$/cIENDB`(I, pginas: 1 a 100 y 158 a 189)(    ( N/R hace referencia al nmero de enunciado en los cuestionarios que figura tambin en los grficos y cuadros de datos. 33  6CJmH  [$@$NormalmH 22Ttulo 1$@&CJ8mH VVTtulo 2#$$$d %d &d 'd @&5CJ OJQJ::Ttulo 3 $$@& 5CJ(mH 22Ttulo 4$@&CJ`mH @@Ttulo 5$$*$@& CJmHDDTtulo 6$$*$@&  5CJmHDDTtulo 7$$*$@&  >*CJmHFA@FFuente de prrafo predeter.jB@jTexto independiente!$$d %d &d 'd -D5CJ OJQJJP@JTexto independiente 2$CJmH : @: Pie de pgina  8!0)@!0Nmero de pginaXQ@2XTexto independiente 3$*$ 0 @CJmH DYBDMapa del documento-D OJQJ4R4 Encabezado  8!\C@b\Sangra de t. independiente $*$7CJmH0@r0Texto nota pie:&@:Ref. de nota al pieH*T y|     yyyyyyyyyyyyyyyyyy|                           y2s)q6COa[iu.[sY9|   {[hz4K^opqz{BCDlmn123\],-yzS T Y Z ?@rs ""K%L%v(w()) ,!,,,1133555)6*6q6r67799 = =|>}>@@7A8AiBjBDDEEMHNHKILIMI~IIIIKKwMxMOOQQSSTTWWW(W)W*WRWSWWW Z Z\\x`y`cc|f}f h h=k>kRlSlllwpxpypppq qEsFsssuuuutyuy||}}ABz{cdΗϗЗ*+fgyz ![\78PQRlmnѰҰdzȳܵݵfg@AHICD}~gh!">?RSXY)*efrs#$%9:;89HIuvIJ/0./rs8!t8!t8!8!8! 8!8!t8!t8!8!Y 8!8!t8!t8!X8!8!8!8!RF8!RF8!RF8!8!8!8! 8!X8!t8!t8!8!t8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8! 8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8! 8!8!8!8!8!8! 8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8! 8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8! 8!8! 8!8!8!8! 8!8!8!8! 8!8!8!8!8!8! 8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8! 8!8! 8!8!8!8!8!8!8!8! 8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8! 8!8!8!8!8!8! 8!8! 8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8! 8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8! 8!8! 8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!8!v:8!v: 8!9 y8!v:-yT Y @rr67+f RlmnѰҰdzȳܵݵfg@AHICD}~gh!">?RSXY)*efrs#$%9:;89HIuvIJ/0./rs*zzzzQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQ!xttR[ ^ $AS lσΛ6 Q9 t"/AUnknownLHS !!!h9:b$wF{XwYuac%b$ƛ۷`yo1b$>̿JNv%Mb$e;8SpZ̄dBb$Jc |oa$2$0a QE"fomē2$?v3gcS8yut 2$Y'-h,Ofm_ b$SM;j 2$tȜ.!gxh-2$嘎H}Y{mf-Н 0e0e     A@ A5% 8c8c     ?1 d0u0@Ty2 NP'p<'pA)BCD|E|| 3f3@9J(     f̙v @? ?`  C 0A C:\Dib1.bmp)`   C 0A C:\Dib2.bmp(`   C 0A C:\Dib3.bmp)`   C 0A C:\Dib4.bmp+`   C 0A C:\Dib5.bmp.l  C <A $C:\D&GCouncil.BMP:B S  ?rstuvw[1t@/:#O=l [x9>l ?9>l F9?l x9>l'9+p>lNYg r {T_Te GW{~`#j#$$))?.J.k/r/55`7k7H9Z9@@oEzE1F@104>@0@1 1"1$1T1111001&@10>@10^@0f@0h@0~@0@GTimes New Roman5Symbol3& Arial5& Tahoma"q7;F;Fp,;&"cY0dC.EL SOBREENDEUDAMIENTO Y LA ADICCIN AL CONSUMOLHSLHS05P)0uv0;ÉE tA|'VRWF8jMMMURf]]PQ$9] W9] tgUF0Rj]PQ@=00Mu׍UF0RejPQ@Mnu׋E _^[j_Wv00} VUXSVWI Abjbj z ]   * Z 0008N0<0.#uGh1h1(111;;;EEEEEEE$aHUJE;:;;;E@11% J1@@@;<11E 6 ;E@@IDVBE@|E11<W0.# 0@pE Root Entry̙v F`p~V0W0e@1Table?`  C 0ADib1.bmp G`WordDocumentA C:\Dib2(`  ] 0SummaryInformation.bmp(   C 0A4    5689:;<=>?@ABCDEFGHIJKLMNOPQRSTUVWXYZ[\^adfcDocumentSummaryInformation 8A C:\DimpCompObj.l  C <A C:\D&GCouk0TableB S x 7J 0m~m~x     _PID_GUID _PID_HLINKSAN{45BEE8A4-562E-11D3-B450-91BE81660767}A$ C:\Dib1.bmp  C:\Dib2.bmp  C:\Dib3.bmp  C:\Dib4.bmp  C:\Dib5.bmpbC:\D&GCouncil.BMPOh+'0   < H T `lt|/EL SOBREENDEUDAMIENTO Y LA ADICCIN AL CONSUMO0L SLHSHS Normal.dotELHS3SMicrosoft Word 8.0T@V@ ń  FDocumento Microsoft Word MSWordDocWord.Document.89q՜.+,D՜.+,\ hp|   Gc  /EL SOBREENDEUDAMIENTO Y LA ADICCIN AL CONSUMO Ttulo(RZ'@NodV0@PW0&"  !"#$%&'()*+,-./0123456789:;<=>?@ABCDEFGHIJKLMNOPQRSTUVWXYZ[\]^_`abcdefghijklmnopqrstuvwxyz{|}~23@}!}!11 e1@@@;}!<15#1EI#I#}!}!}!}!;E@@rDVkE@"|5#E1)1<Y0I# 10*@|E Root Entry̙v F`p~V0Y0l@1Table?`  C 0ADib1.bmp 4K`WordDocumentA C:\Dib2(`  1 0SummaryInformation.bmp(   C 0A4     !"#$%&'()*+,-./0i589:;<=>?@ABCDEFGHIJKLMNOPQRSTUVWXYZ[\amno  FDocumento Microsoft Word MSWordDocWord.Document.89q՜.+,D՜.+,\ hp|   Gc  /EL SOBREENDEUDAMIENTO Y LA ADICCIN AL CONSUMO Ttulo(RZ _PID_GUID _PID_HLINKSAN{45BEE8A4-562E-11D3-B450-91BE81660767}A$ C:\Dib1.bmp  C:\Dib2.bmp  C:\Dib3.bmp  C:\Dib4.bmp  C:\Dib5.bmpbC:\D&GCouncil.BMPOh+'0   < H T `lt|/EL SOBREENDEUDAMIENTO Y LA ADICCIN AL CONSUMO0L SLHSHS Normal.dotELHS4SMicrosoft Word 8.0T@vA@ ń'@NodV0@,0&"2